El Barça bajo la dirección de Sekulic está tomando forma. En dos finales estrechos venció al Valencia en Euroliga y a la Unicaja en Málaga, gracias a una canasta decisiva de Brizuela. Tanto de dos como de tres puntos, el vasco ha descolocado al rival en partidos equilibrados. En ambos encuentros Parra mostró una puntería de piscina, encestando triples sin pensarlo, al estilo de Rudy Fernández, y desatando el ataque desde el quinto pino.
La victoria sobre la Unicaja cobró mayor peso al verse el Barça sin Balcerowski, Gibson y Núñez, obligados a jugar con un único base y un solo pívot alto. Además, el verde de la Unicaja llevaba a Willy Hernangómez, y la narrativa periodística hablaba de una supuesta venganza del madrileño tras tres años difíciles contra el Barça.
Willy brilló en la primera mitad con nueve puntos y cuatro rebotes, pero al final volvió a su rutina: no detuvo dos bandejas de Tyrese Martin, se mostró inseguro bajo el aro y sufrió la típica tortura. La Unicaja cayó 89-92 y Willy falló cinco de diez tiros libres, un desastroso 50 % que castigó a su equipo. El Barça se alzó en Málaga, también gracias a los fallos de Hernangómez. En mi opinión, la falta de consistencia de Willy será decisiva.
Hace un año, tras la derrota del Real Madrid en el Palau (92-101), las cámaras de Movistar captaron al entonces director deportivo Mario Bruno Fernández exclamando “qué vergüenza” por los tiros libres perdidos de Willy. La historia se repite. Cuidado con el Barça actual, pues Nebo y Evbuomwan tampoco son fiables desde la línea de 4,60 metros. ¿Podrá el conjunto superar estas debilidades en los próximos encuentros?

