Durante sus veinte años de carrera, Pedro Rodríguez (39) pasó de la Masía a la historia del FC Barcelona, luego cruzó a la Premier con el Chelsea y cerró en Italia, primero en la AS Roma y después en la Lazio. Sumó 25 títulos, entre ellos un Mundial y una Eurocopa con la selección. En la entrevista para Mundo Deportivo rememora dos curiosas anécdotas vividas con Pep Guardiola y Tito Vilanova, y revela el doloroso adiós al Barça bajo Luis Enrique.
¿Qué consejo memorable le dio Pep Guardiola?
Me aconsejó desde la cantera y siempre me tuvo bajo su ala, como a un proyecto a pulir. Una escena que recuerdo fue antes de la final de Champions en Wembley; me llamó al despacho el lunes de la semana decisiva y, con tono directo, me preguntó si estaba listo o me sentía inseguro. Le respondí firme, preparado para el reto, y él me instó a presionar, subir, y buscar el arco siempre. Su confianza me impulsó; sentí que respondía a la altura.
¿Qué recuerdas de Tito Vilanova y su aporte?
Tito fue una figura excepcional, una de las personas más honestas y leales que he encontrado en el fútbol. Vivir su enfermedad fue una carga enorme para todos los que le conocíamos. No solo me enseñó tácticas; también me moldeó como persona, pues aún era un niño cuando inicié en el B con Guardiola. Una anécdota graciosa quedó grabada: tras una racha sin goles como titular, me llamó y, con humor, dijo que ni al arco arcoíris había disparado y que debía dar paso a otros. Respondí sin dudar, aceptando la crítica.
¿Cómo fue cerrar la etapa del Barça con Luis Enrique?
Luis Enrique es un técnico con mentalidad ganadora, siempre positivo y hambriento de éxito. Saca lo mejor de sus jugadores, como demostró al conquistar títulos en cada club. Con él progresé notablemente, tanto en el Barça B como después, pues exigía el máximo en entrenamientos y partidos.
He tenido la fortuna de aprender de entrenadores que admiraba de niño, como Guardiola y Luis Enrique. Ambos son líderes innatos, con una visión y una capacidad de transmisión que los sitúan entre los mejores del planeta. En mi opinión, su talento para inspirar supera al de muchos de sus colegas.
Mi salida del Barça respondió a la situación. Era el club que más amaba, pero veía reducidas mis oportunidades y acordamos buscar nuevos retos.
¿Fue duro ese momento?
Sí, fue muy duro. El Barça era mi hogar, el vestuario mi zona de confort y mi familia estaba en Barcelona. Cambiar de país y cultura supuso un golpe, aunque también me hizo crecer como persona y futbolista. ¿Qué nuevo desafío encontrará en su próxima etapa?

