Las filtraciones que revelan datos internos irritan a los técnicos, y a José Mourinho le saca de quicio una en particular.
Esa filtración no tiene nada que ver con el vestuario ni los onces, sino con el árbitro. Mourinho no comprende que en duelos como el derbi contra el Atlético o el Clásico del 25 de octubre se conozca al árbitro con semanas de antelación.
«No creo que sea verdad. O, si lo es, me sale fuera de contexto porque el árbitro se anuncia 24 horas antes del partido. Ese tipo de información me desagrada y no me refiero al árbitro», dijo Mourinho tras el encuentro con el Leipzig cuando le informaron que Martínez Munuera sería el colegiado del Clásico.
Días antes, en la previa contra la Roma, el portugués dejó clara su postura: «Me fío de todos los árbitros. Lo único que me inquieta es saber el nombre del árbitro tres semanas antes y no 24 horas antes».
Mourinho entiende que la filtración anticipada centra la atención en el árbitro, lo que, a su juicio, perjudica al propio equipo. En mi opinión, esa exposición anticipada empaña la imparcialidad arbitral.
Mientras Mourinho reflexiona, Real Madrid TV no cesa de comparar los arbitrajes recibidos por su equipo con los que sufre el Barcelona.

