Apenas faltaba pulsar el botón de pánico cuando EE. UU. cayó 0-2 contra España, una derrota que recordaba la humillación sufrida en Washington.
El regreso de Ashley Sánchez y Mallory Swanson cambió el panorama; tras sequías de 1.648 y 801 días, ambas marcaron en la segunda mitad, igualando 2-2 al campeón mundial.
Para mí, esos goles fueron la chispa que salvó al equipo, aunque la victoria se siente agridulce.

