¿Cómo logró Nasser Al‑Khelaïfi eludir a los investigadores? La pesquisa sobre la supuesta secuestro de un lobbyista en Qatar sigue abierta, pese a que el presidente del PSG debía comparecer ante la justicia.
Se trata de un caso enrevesado: el lobbyista franco‑argelino Tayeb Benabderrahmane fue detenido en enero de 2020 bajo sospecha de espionaje para un Estado extranjero, y ahora se le acusa de tortura y retención en Doha.
La inmunidad diplomática como defensa
En mi opinión, la inmunidad invocada como escudo resulta excesiva; Benabderrahmane asegura haber sufrido torturas y retenido documentos comprometedores para Al‑Khelaïfi, mientras el entorno del dirigente lo niega.
El abogado Philippe Bouchez el Ghozi declaró que “Nasser Al‑Khelaïfi exige que se respeten los canales diplomáticos de su citación”. Benabderrahmane, por su parte, enfrenta otra causa por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción, donde Al‑Khelaïfi figura como parte civil.
Su círculo insiste en que ha participado en todas las diligencias pertinentes
Un portavoz de Al‑Khelaïfi recordó que su cliente ha cooperado en todas las diligencias y seguirá haciéndolo, mientras subraya que los supuestos demandantes ya fueron procesados por múltiples infracciones a lo largo de los años.
Tras varios meses bajo custodia en Doha y una orden de arresto domiciliario, Benabderrahmane abandonó Qatar en noviembre de 2020. Según su versión, firmó un acuerdo que le prohibía revelar los documentos bajo la amenaza de pagar cinco millones de euros.

