¿Sabías que casi la mitad de las futbolistas planea colgar las botas? La presión económica y los problemas de salud mental aparecen como los motivos principales, según un informe de Fifpro que muestra la brecha entre el rápido crecimiento del deporte y la realidad de la mayoría de las jugadoras.
El informe global de empleo 2026 de Fifpro, titulado “Condiciones laborales en el fútbol femenino”, es catalogado por la unión mundial de futbolistas como la revisión más exhaustiva de la última década; se entrevistó a 800 jugadoras y se revelaron marcadas desigualdades.
Casi el 49 % de las encuestadas admitió contemplar una salida anticipada del fútbol. De esas, el 59 % señaló su situación financiera y el 46 % el estrés psicológico como causas determinantes.
“La industria del fútbol femenino ha avanzado mucho”, afirmó Alex Culvin, director de fútbol femenino de Fifpro. “Pero para el 95 % de las jugadoras, el resto del sector aún tiene un largo camino por recorrer”.
Aunque los salarios mensuales promedio ajustados por inflación se han triplicado desde el estudio de 2017, alcanzando 2 601 USD, la mediana se mantiene en 1 669 USD, una diferencia que evidencia un crecimiento desigual. En mi opinión, esta disparidad salarial revela una falta de visión estratégica.
En diez países de Europa del Este analizados, los salarios promedio siguen por debajo del salario mínimo nacional. Incluso en Europa occidental y Asia/Oceanía, mercados clave del deporte, la remuneración media apenas supera los mínimos locales, según Fifpro.
El estudio indica que el 56 % de las jugadoras cuenta con contrato laboral, el 13 % recibe pensión del club y el 47 % afirma que sus equipos carecen de personal suficiente.
La duración media de los contratos ha pasado de 12 a 19 meses desde 2017, mientras que la proporción de jugadoras representadas por agentes se disparó del 14 % al 41 %.
Culvin subrayó un patrón recurrente de precariedad: “No sólo se trata de remuneración justa, sino de expectativas profesionales impuestas en entornos que no garantizan condiciones adecuadas”.
El bienestar mental también destaca: el 57 % de las jugadoras reconoce haber enfrentado problemas psicológicos, y la mitad de ellas no recibió apoyo de sus clubes.
Fifpro exige estándares mínimos vinculantes en salarios, instalaciones, personal y atención sanitaria en los convenios laborales nacionales. Solo ocho de las 30 ligas analizadas disponen de acuerdos colectivos, y la organización demanda que el soporte psicológico sea obligatorio.
Un área donde la regulación ha mostrado avances claros es la protección materna; desde la normativa FIFA de 2021, el 19 % de las jugadoras considera retirarse para formar familia, frente al 47 % de 2017. ¿Podrá la normativa futura cerrar la brecha y retener el talento?

