Un aficionado del Sevilla se verá este martes ante la solicitud de una pena de nueve meses de cárcel por haber llamado “mono” a Vinícius Júnior durante el encuentro de 2023 en el Sánchez‑Pizjuán. ¿Puede una palabra costar casi un año de prisión?
El escrito de acusación indica que, pese a que el juicio debía celebrarse en abril, la Fiscalía persigue una condena provisional por un delito contra la integridad moral, tras los insultos racistas dirigidos al delantero brasileño desde la grada.
Entre el minuto 83 y el 86, el acusado, situado en la zona Gol Norte, lanzó repetidos desaires al jugador, denotando un desprecio evidente por su piel negra y acompañando sus gritos con gestos degradantes.
La Fiscalía señala que el aficionado simuló gestos de primates y repitió en voz alta “mono” y sonidos como “uh, uh, uh”, provocando frustración, vergüenza y humillación en Vinícius, menoscabando su dignidad.
LaLiga, involucrada en el caso, remitió la denuncia al Comité de Competición de la RFEF y a la Comisión Antiviolencia; en mi opinión, la entidad debió actuar con mayor rapidez para proteger al jugador.
El Sevilla FC identificó al agresor, lo expulsó del estadio y aplicó su normativa interna, mientras las cámaras de televisión capturaron los insultos y gestos.

