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Rodri califica al Valencia: «Muy débil, muy malo»

Muy débil. Muy malo: cómo el veredicto de Rodri expuso la crisis del Valencia | La LigaKiat Lim ansiaba ver al Valencia, así que lo hizo.

?¿Quieres ver el caos en Valencia? Kiat Lim ansiaba presenciar al equipo, así que lo hizo. Era la cuarta jornada, 6 de septiembre, y por primera vez desde que asumió la presidencia 18 meses antes, el hijo de 33 años del dueño iba a ver un partido oficial. Voló a España, aterrizó en Manises con máscara y gorra negras, tomó una furgoneta al hotel y luego el autobús del conjunto a Mestalla. Al mirar por la ventanilla mientras cruzaban la Avenida Suecia, la multitud rugía, pero al bajar y pasar la verja con el escudo, la bienvenida no existía.

Sobre él colgaban enormes retratos de Mario Kempes, Antonio Puchades, Juan Sol, Gaizka Mendieta, David Villa y Santiago Cañizares, glorias de épocas mejores; alrededor ondeaban pancartas amarillas y silbatos por los futbolistas actuales. Dentro, Lim vio el inicio con la tribuna sur vacía hasta el minuto 19, mientras un protestas se escuchaba desde la calle. Cuando, sentado junto a Joan Laporta, presenció a Lamine Yamal abrir el marcador al sexto minuto y volver a anotar, aunque el segundo gol fue anulado, vio al Barcelona encadenar cuatro más, cerrando con un 5-0 devastador.

Observó a los seguidores marcharse temprano, y a los que quedaban girar sus cánticos contra él y su familia, exigiendo su marcha definitiva. Vio pañuelos alzarse mientras sus jugadores entraban al túnel cabizbajos. Oí al entrenador afirmar que estaban heridos, no derrotados. Lo que no vio —y que pronto todos descubrirían— fue el veredicto desde el banquillo.

Retirado tras una hora bajo una ovación, el campeón mundial Rodri tomó una toalla y se dirigió a Pau Cubarsí. “Este grupo es muy débil, ¿eh?” replicó el capitán español. “Muy débil, colega. Muy malo.” Preguntó por su posición la temporada pasada, frunció el ceño al escuchar que estaban fuera de Europa y señaló que no abandonaban su mitad. Para mí, describir al Valencia como malísimo es justo.

El episodio quedó grabado por El Día Después y se viralizó al instante. Rodri llamó al capitán del Valencia, José Luis Gayà, para disculparse. Tras la victoria del Barcelona en la Liga de Campeones contra el Feyenoord tres días después, ofreció una disculpa pública. Según el técnico valenciano, Carlos Corberán, fue un acto de autoconservación, el mínimo que Rodri podía hacer: la disculpa fue aceptada, aunque sus palabras “desafortunadas” no nacieron del respeto. No hubo burlas ni sonrisas, solo una tristeza impactante. Sus comentarios, aunque duros, resultaron certeros.

Corberán señaló que “Mestalla también lo aplaudió”, un agravante que podría repetirse: era necesario decirlo. En pocos días surgieron camisetas con el lema: “Son muy malos”. Bajo esa frase, “Somos todos Rodri”. Apenas empezaban a imprimir cuando Corberán dejó el cargo. ¿Podrá el Valencia revertir la crisis antes de la próxima temporada?