GOAL se sentó con el defensa del Philadelphia Union para hablar de sus pasiones, su paso por la USMNT y, sí, su afición por marcar en jugadas a balón parado.
Cualquier conversación sobre Neil Pierre arranca con una palabra: alto. Es imposible evitarlo. Así comienza su informe de scouting y la primera pregunta que le hacen casi todos: “¿Cuánto mides?” ¿Le molesta? Un poco. ¿Lo entiende? Claro.
“Cuando conoces a alguien, lo primero que ve,” comenta a GOAL. “Lo entiendo, pero llega un momento en que pienso, ‘Vale, soy muy alto, ya lo saben’.”
En el vestíbulo del hotel de la Selección en Minneapolis, el joven de 1,96 m está deseoso de hablar de cosas que van más allá de su estatura. Quiere compartir facetas menos visibles de su vida.
Le apasiona el DJing, una afición que acaba de descubrir y que practica con ahínco. También recuerda las noches cocinando en Dinamarca, experiencia que, según él, le preparó para brillar en Filadelfia. Sus raíces haitiano‑americanas lo definen, y su cueva de trofeos se llena de recuerdos. Incluso Mauricio Pochettino apareció para decirle que, si el fútbol falla, podría ser modelo.
Aunque a Pierre le incomoda un poco el comentario, lo cierto es que no es solo el prospecto más alto del fútbol americano; también es un hombre de múltiples talentos, pocos de los cuales dependen de su altura.
Ahora está en la mira de Pochettino y la USMNT. Pierre fue uno de los 13 novatos en el último campamento y uno de ocho adolescentes que obtuvieron su primera convocatoria. Al cierre de la ventana, sumó tres partidos, saboreando su primer contacto con el fútbol internacional senior.
Eso, por supuesto, lo deja con ganas de más.
“Ese debut fue genial,” asegura. “Fue como, ‘¡Wow, hermano!’ Un momento que quedará grabado para siempre.”
Todo parece posible ahora. Hace pocos meses era solo un sueño. Aunque su historia arranca en Filadelfia, el préstamo a la segunda división danesa aceleró su camino hacia la selección.
Estudiar en el extranjero
El paso por Dinamarca le permitió crecer dentro y fuera del campo antes de irrumpir con el Union y la USMNT.
Pierre recuerda cuándo el fútbol empezó a sentirse real. Un intenso campamento con la selección sub‑15 en Europa le mostró que podía ser una carrera, no solo diversión. Desde allí ascendió en la academia del Union.
En 2025 fue Defensor del Año en MLS Next Pro, una pista clara de su potencial. Sin embargo, no había ruta segura para jugar con el Union en 2026, así que aceptó un préstamo de seis meses en el Lyngby de la segunda división danesa.
Su carrera profesional le quitó la experiencia universitaria, pero le ofreció algo parecido a un intercambio. Como todo estudiante en el extranjero, volvió con anécdotas de comida, cultura y fútbol, y también con recuerdos de su crecimiento personal.
“Decidí ir al extranjero porque necesitaba minutos, y no se veía que jugaría la próxima temporada,” cuenta. “Al principio fue duro, pero al ganar tiempo de juego me sentí parte del grupo y del país.”
“Sentí que maduré mucho, tanto como persona como futbolista. Eso me trajo de vuelta al Union, y desde entonces todo ha fluido.”
Lyngby es el mismo club donde juega ahora la promesa de la USMNT Diego Kochen, quien recientemente elogió a GOAL los pasteles de Copenhague. Pierre está de acuerdo.
“Los dulces son excelentes,” afirma. “Y si vas a Suecia, encontrarás los más deliciosos.”
Una de las lecciones más duras fue cuando no había caramelos. Como atleta profesional, necesitas comida real. Aprender a prepararla en Dinamarca fue todo un reto.
“Mi madre me dio buenas indicaciones, pero cocinar fue complicado,” relata. “Ella cocina mucho, así que me costó. Pasé horas en FaceTime intentando descifrarlo.”
Al final, su paso por Lyngby fue transformador: disputó 10 partidos y anotó cuatro goles. Regresó al Union este verano, tomó titularidad al instante y se consolidó como uno de los jóvenes más prometedores de la MLS, ganando también sus tres primeras camisetas con la USMNT.
Durante su estancia en Dinamarca, Pierre descubrió facetas ajenas al fútbol. La música se convirtió en una pieza clave, y esa conexión también le ha ayudado en el terreno de juego.
El impacto de la música
La música ha ganado protagonismo en la vida de Pierre, dentro y fuera del campo.
Comenzó a pinchar como DJ al final de su paso por Dinamarca. Era una tendencia local y le resultó divertida, así que siguió experimentando y no ha parado.
“Me relaja, me anima, lo que sea,” comenta. “Empiezo a mezclar todo: house, Afrobeats, neo‑soul, R&B. Prefiero el R&B y el neo‑soul.”
El proceso creativo, según él, es reconfortante y lo lleva por distintas direcciones.
“Me siento y pienso,” explica. “Recuerdo canciones que puse antes y busco combinarlas, superponiendo ritmos diferentes y creando transiciones únicas.”
“Me gusta crear beats y melodías, o solo melodías que fluyan al siguiente tema, repitiendo y añadiendo capas. Si escucho house, le añado algo distinto. Es genial, puedes mezclar lo que quieras.”
Su nuevo hobby también amplió su lista de prepartido. Prefiere sonidos más relajados: Lauren Hill, Erykah Badu, Frank Ocean, Drake. El objetivo es calmar la mente antes del juego.
Por diversas razones, aún no le han confiado el control de música del club o la selección. Después de unas semanas con la USMNT, entiende que será difícil arrebatarle ese puesto a los veteranos.
“La lista aquí es brutal, no lo niego,” dice. “Chris Richards está top, Frankie Westfield y Mark McKenzie tendrán que decidir en Filadelfia. Yo seguiré con mi música.”
Todo lo que ha estado haciendo está dando frutos, sobre todo en Filadelfia, donde su capacidad de combinar estilos lo convierte en una de las armas más peligrosas de la MLS.
Mentalidad en los balones muertos. ¿Podrá Pierre romper el estereotipo y convertirse en un referente integral para la USMNT?
Los goles de Pierre en jugadas a balón parado llaman la atención, pero el recién llegado a la USMNT quiere demostrar que su juego va más allá de la altura y la definición.
Richards escuchó historias sobre Pierre durante meses. Su hermano menor está en la academia del Union, así que, aunque juega en Londres, el defensa del Crystal Palace ya lo conocía. Quienes no lo sabían, lo descubrieron rápido en redes.
Al volver al Union, Pierre se volvió viral. Anotó dos goles en sus tres primeros partidos y cuatro en los siete iniciales. Resulta que un defensor de su estatura es útil en balones muertos, y el Union lo constató pronto.
“Cuando tuve la oportunidad, la aproveché,” afirma, “y hasta ahora sigo manteniéndola.”
Su capacidad para marcar en balones muertos no depende solo de su altura. Requiere una confianza que muchos subestiman: él no espera al balón, lo busca.
“Cada vez que hay un balón parado pienso ‘voy a marcar, voy a celebrar’. Practico las celebraciones porque sé que marcaré. Lo planifico, y cuando lo hago, siento que lo manifesté.”
Los balones muertos son fáciles en ese sentido. El reto es demostrar que puede aportar en todo lo demás. Etiquetarlo solo por su talla limitará su progreso; los grandes equipos no reclutan solo a los altos. Él está ansioso por probar que también domina el resto del juego.
“Obviamente no soy solo alto, ni solo marco,” asegura. “Soy defensa y puedo ser muy sólido en la defensa.”
Para pulir ese aspecto, Pierre se apoyó en los defensores veteranos del campamento. Cuando cometía errores, le dieron críticas; cuando brillaba, le reforzaron la confianza.
“Neil fue realmente impresionante,” dijo Richards. “No fue perfecto, pero tampoco juego perfecto yo. Estoy muy contento por él; tuvo una gran primera titularidad y, con suerte, vendrán más.”

