¿Quién imaginó que entre ladrillos y balones alcanzaría la cima? Durante siete años y medio McArdle trabajó en la construcción, jugó semi‑profesional, estudió ingeniería de servicios y crió a tres niños, destinando lo que sobraba a sus licencias de entrenador.
Finalmente aceptó una caída salarial de alrededor del 300 % y se lanzó al entrenamiento, una decisión que hoy podría traducirse en una Copa del Mundo en Brasil bajo su mando.
Para mí, su trayectoria demuestra que el riesgo bien calculado puede transformar una selección. Tras pasos en Falkirk, St Mirren y Ayr United, y una etapa con la Sub‑23 escocesa y la FA como responsable del fútbol femenino elite, llegó a Irlanda del Norte en marzo.

