Bajo la lluvia del centro gubernamental de Oslo, Lise Klaveness se protege del viento mientras traza su estrategia. “Quizá no podamos hacerlo todo solos, pero contamos con voz, con derecho a hablar y a proponer, así que veremos”, afirma. “Al menos intentaremos ser la punta de lanza”.
La presidenta de la Federación Noruega de Fútbol quiere volver a presionar a la FIFA y a otros entes sobre la reparación. Un tema de derechos humanos que normalmente pasa desapercibido cobró fuerza tras la Copa de Qatar, cuando las familias de los trabajadores fallecidos o heridos quedaron sin compensación porque la FIFA destinó el fondo de legado a otro fin. En mi opinión, la organización debe asumir su responsabilidad sin dilaciones. ¿Podrá la presión de Klaveness forzar un cambio real?

