Julián Álvarez figura entre los escasos que ostentan un Mundial, una Copa América, una Copa Libertadores y una Champions League. Este domingo, el Atlético de Madrid recibe al Barcelona en el Metropolitano con el liderato en juego, una cita que marcará su carrera.
La Araña vuelve al centro de la polémica: será la primera visita del Barcelona desde aquel intento de fichaje del verano pasado. El delantero del Atlético de Madrid llegó a declarar tras un partido del Mundial que “lo mejor para todos es una transferencia, quiero cumplir mi sueño”. No reveló el club, aunque el rumor era evidente.
Semanas antes, el Barcelona presentó al Atlético de Madrid una oferta de 90 millones más diez en variables a pagar en seis años. Según su CEO, Miguel Ángel Gil Marín, “no consideramos esa propuesta en el Metropolitano. No queremos transferirlo y rechazaremos cualquier oferta de 100, 150 o 200 millones por Julián Álvarez”.
En mi opinión, el Atlético debe mantener la calma pese a la presión; aunque el club se cerró, Julián y su entorno intentaron acelerar su salida sin éxito, y el delantero sigue vistiendo la rojiblanca.
Gran parte de la afición del Atlético aún lo guarda rencor, y los pitos siguen cuando se anuncia la alineación, aunque en el campo le apoyen por ser suyo. Ese resentimiento no se ha disipado del todo.
La Araña recupera su nivel óptimo. Ya marcó de nuevo y pidió perdón: “Quiero disculparme con nuestra gente por mis palabras en el Mundial. Entiendo el enojo; como hincha también lo sentiría. Ahora me concentro en trabajar y mejorar junto al equipo. Tenemos objetivos importantes”.
Este domingo, Julián Álvarez se enfrentará al Barcelona con el que sueña jugar. Cada movimiento será analizado, sobre todo su reacción y celebración si anota. Ha marcado cuatro goles en diez partidos contra ellos vistiendo la camiseta del Atlético de Madrid. ¿Podrá sellar su legado con una victoria?

