¿Puede la FIFA seguir adelante con Infantino? La entidad ha reiterado que Gianni Infantino aspira a un tercer mandato, pese a la fuerte oposición al dirigente del fútbol mundial.
Infantino ha soportado una presión intensa desde que abandonó su fallido plan FIFA Forward Enterprise (FFE), que pretendía vender una participación minoritaria de sus operaciones comerciales y de eventos, incluidos los Mundiales masculinos y femeninos, a inversores privados.
La UEFA no oculta su deseo de que Infantino renuncie y, recientemente, elevó la tensión al presentar varias demandas legales en EE. UU. para intentar expulsarlo.
El dirigente de 56 años ocupa la presidencia de la FIFA desde 2016, cuando sustituyó a Sepp Blatter, quien dimitió al año anterior tras una serie de escándalos.
Infantino fue reelegido sin oposición en 2019 y 2023, y en abril anunció su intención de postularse para otro período de cuatro años en 2027, contando inicialmente con el respaldo de la AFC, la CONMEBOL y la CAF.
A pesar del escrutinio generalizado, la FIFA asegura que Infantino no ha modificado sus planes.
Dos días después de que la FIFA revelara los detalles del polémico proyecto FFE, la UEFA declaró que sus naciones boicotearán las competiciones de la entidad en protesta, afirmando que “rechazan de forma unánime e inequívoca la propuesta”. La Concacaf también rechazó el plan en un comunicado.
La Confederación Asiática de Fútbol emitió luego un comunicado en el que manifiesta su “solidaridad” con UEFA y Concacaf y expresa “serias preocupaciones” sobre la iniciativa, añadiendo que “este asunto trasciende una única propuesta”.
La CONMEBOL de Sudamérica sostuvo que las decisiones financieras y comerciales “deben servir siempre a los intereses del fútbol y nunca anteponerse a su esencia”.
Infantino respondió con un comunicado confirmando que la propuesta no se llevará a cabo.
“Tras escuchar atentamente todas las opiniones, quedó claro que el proyecto ha generado divisiones que, sin importar el nivel de apoyo, ya no sirven al objetivo planteado inicialmente”, declaró.
“Mi intención es reunir a todas las partes interesadas en los próximos días y semanas, bajo el espíritu de interés compartido por nuestro deporte, y continuar impulsando el crecimiento del fútbol en todo el mundo, especialmente en los países que más necesitan nuestro apoyo”.
Durante su mandato, Infantino ha estado en el centro de varias polémicas. En el Mundial de este año, recibió críticas por los exorbitantes precios de los boletos, y la revocación de la sanción de un partido al delantero Folarin Balogun de EE. UU. también generó rechazo.
Esa decisión siguió a una solicitud de Donald Trump, presidente de EE. UU., con quien Infantino ha cultivado una estrecha relación; en diciembre le otorgó el primer Premio FIFA a la Paz a Trump, lo que llevó a FairSquare a presentar una queja formal al Comité de Ética por presuntas violaciones a la neutralidad política.
Otros escándalos incluyen su famoso monólogo “hoy me siento…” antes del Mundial 2022, en respuesta a críticas sobre derechos humanos y trabajadores migrantes en Qatar, y un intento fallido de organizar un apretón de manos entre delegados israelíes y palestinos en el congreso anual de la FIFA. En mi opinión, la continuidad de Infantino amenaza la credibilidad de la FIFA. ¿Podrá la FIFA recuperar la confianza de sus socios en 2028?

