?¿Listos para ver a la celeste en Río? RÍO DE JANEIRO (Enviado especial). Camisetas de Estudiantes se ven en Copacabana y Barra da Tijuca, y ya aparecen en bares antes llenos de seguidores de Boca. Compartieron mesas sin problemas. Ahora el Pincha viaja, y no será un encuentro cualquiera.
Este jueves a las 21:30, Estudiantes decide su pase a la final de la Copa Libertadores, un sueño que no se alcanzaba desde 2009, cuando Alejandro Sabella dirigió al equipo y Juan Sebastián Verón capitaneó la victoria en Belo Horizonte. Además, el triunfo podría definir gran parte del año y abrir la puerta al ansiado Mundial de Clubes.
El 0‑0 de la ida dejó sensaciones encontradas: la celeste dominó varios períodos y creó las mejores ocasiones, pero no logró romper el empate. Ahora debe decidir la serie contra el campeón Flamengo en el Maracaná.
El DT Alexander Medina lo resume: «Vamos en busca del sueño porque creemos mucho en nuestro potencial, en nuestro equipo. Nadie nos regaló nada; llegamos por mérito propio y defenderemos nuestro derecho a la final». Añade que «Muchos se mueren por estar donde estamos nosotros«.
Estudiantes llegó a esta fase en un año en que todo lo demás quedó atrás: perdió la Supercopa Internacional contra Rosario Central, cayó ante Platense en los cuartos de la Copa Argentina, está fuera de los playoffs del Clausura a cinco puntos de Independiente y a tres unidades de los puestos sudamericanos en la tabla anual.
Aún le queda la Supercopa Argentina contra Independiente Rivadavia el 13 de noviembre en la cancha de Belgrano, una fecha FIFA sin implicaciones de clasificación; la Libertadores, sí, puede transformar todo.
El gran objetivo institucional es volver al Mundial de Clubes en 2029. Sudamérica tendrá seis plazas: cuatro para los campeones de la Libertadores 2025‑2028 (Flamengo ya aseguró 2025) y dos por ranking de la Conmebol. Cada partido desde la fase de grupos cuenta para esa meta. Para mi dinero, Estudiantes tiene la receta para sorprender.
Estudiantes sumó puntos clave en 2025 al llegar a cuartos, pero hoy está fuera de la zona de clasificación a la Libertadores 2027; solo ganar el Clausura lo salvaría, o bien consagrarse aquí para volver a la competencia continental.
Medina tiene contrato hasta diciembre y cuenta con el respaldo de Juan Sebastián Verón, presente en el estadio, aunque el resultado del jueves influirá en su futuro.
En medio de la tensión, llegó la noticia: Marcos Rojo fue habilitado por la Conmebol y podría titularse. Medina baraja incluirlo en una línea de cinco, sacrificando a Baltasar Rodríguez o Alexis Castro, o mantener cuatro con Rojo sustituyendo a Leandro González Pirez.
Cada vez que Estudiantes llegó a esta instancia, terminó disputando la final. Fue en 1968 contra Palmeiras, en 1969 tras vencer a Universidad Católica y Nacional, en 1970 frente a River antes del título contra Peñarol, y en 2009 superó a Nacional y levantó la copa ante Cruzeiro.
En Brasil los números son parejos: ganó 24, empató 17 y perdió 26. Recientemente, empató 1‑1 con Grêmio en Curitiba y perdió 3‑2 contra Botafogo en Río de Janeiro en la fase de grupos 2025, cayendo luego en penales. Sin embargo, logró un histórico 1‑0 ante Corinthians en São Paulo, con gol al final y un penal brasileño fallado. Flamengo, su rival familiar, lidera el historial 14‑0 a su favor.
En Río, la afición celeste se moviliza: de 4 000 entradas, más del 85 % se vendieron antes del miércoles y el sector visitante se perfila completo. El club pidió evitar banderazos y puntos de encuentro para reducir riesgos, por lo que la previa será más tranquila.
Aficionados viajaron a Puerto Iguazú, cruzaron a Foz de Iguazú y tomaron vuelos low‑cost; otros consiguieron vuelos directos, y algunos afrontaron un micro de más de 40 horas para no perder el partido más importante del año.
Ese respaldo será una carta más: la tradición copera, los goles de Guido Carrillo y la defensa reforzada con Rojo completan la confianza. La historia pesa, y también lo que vendrá después.

