Boca Juniors y Atlético Mineiro disputarán la final en el Roberto Meléndez. Foto: Twitter @Sudamericana
El sábado 21 de noviembre, la definición en Barranquilla se vuelve costosa para los hinchas que desean seguir a sus equipos. Los pasajes aéreos están inflando los presupuestos, tanto de argentinos y brasileños como de colombianos que quieren vivir el duelo en casa.
No solo los seguidores de Boca y Atlético están afectados; los aficionados locales que planean viajar desde otras regiones también sienten el golpe. Las tarifas hacia la capital atlántica han subido notablemente, impulsadas por la expectación del encuentro continental.
¿Podrá la afluencia de aficionados compensar los altos costos?
En el mercado interno, los recorridos desde Bogotá, Medellín y Cali pueden costar hasta 600.000 pesos por trayecto, obligando a los viajeros a destinar una suma importante solo al transporte, sin contar alojamiento, comida y traslados en la ciudad.
Para los argentinos, la ruta Buenos Aires‑Barranquilla supera los 1.300 dólares y suele incluir dos escalas. Existe una opción más rápida, vía Santiago de Chile y Bogotá, que dura 14 h 5 min pero llega a 1.426 dólares.
Los brasileños tampoco escapan al encarecimiento; los vuelos desde Belo Horizonte pueden requerir dos escalas y los precios varían según la ruta y la disponibilidad, convirtiendo el viaje en una inversión más allá del billete.
Cabe señalar que esos valores cubren únicamente el transporte. Las entradas aún no se venden, por lo que habrá que añadir el costo de los boletos cuando se publiquen los precios y condiciones.
En mi opinión, estos costos podrían limitar la presencia de muchos hinchas, obligándolos a decidir si vale la pena el gasto para acompañar a sus equipos el 21 de noviembre.

